Restructuraciones-capleg

En la situación actual hay dos tipos de quiebras que se diferencian mucho, sobre todo por su tratamiento. En este apunte vamos a tirar de sentido común, que suponemos y deseamos será utilizado por la UE en las normativas sobre el uso de los fondos de recuperación.

1. Quiebra técnica.

Los números no dan, el activo no cubre el pasivo. Hay un descuadre contable.

Las razones pueden ser variadas: desde un mal momento, hasta no haber sido diligentes con la gestión, hasta que la empresa no sea viable por razones estructurales o coyunturales.

Evidentemente, este asunto da que pensar. Es muy importante analizar:

  • Si las pérdidas han sucedido igual en épocas de bonanza, aunque sea aleatoriamente.
  • Hasta qué punto afecta la coyuntura.
  • La dependencia de fondos públicos.
  • La diversificación de los clientes.
  • El plan de negocio.
  • El encuadre de la empresa en su sector.

2. Quiebra empresarial.

Son situaciones en las que no se ve futuro al negocio, ya sea por la competencia, por la falta de mercado, por el cambio en la tecnología o por razones de transición en el accionariado. Es posible en estos casos que la contabilidad todavía esté en positivo pero el propietario ya no ve interés en el negocio a futuro.

Es muy importante analizar en estos casos:

  • Si se podría salvar la empresa cambiando los propietarios (venta).
  • Si convendría reorganizar la línea de negocio cooperando con otros operadores (Joint Venture).
  • Hasta qué punto hubo errores de gestión (Due Diligence).
  • Estudio de mercado y del estado de la tecnología.
  • Si el plan de negocio es correcto y honesto.
  • Cuándo y cómo realizar los cambios para que no sean traumáticos.

3. Posibilidades legales.

Valorar el asunto empresarial y económicamente es lo primero a realizar. Posteriormente, conviene buscar salidas: si hubo un proyecto y se dedicó un esfuerzo a ello es que algo de ello valía. Hay que auditar, buscar posibles soluciones internas o crear una Joint Venture, vender la empresa o invertir más en ella.

El siguiente paso es realizarlo. Esa es la parte ilusionante. Llevar a cabo la restructuración, pero tiene que ser con un proyecto claro, un plan de negocio trabajado y un firme propósito.

Isabel Vallejo – Abogada Mercantil

Mayo 2021

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *